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Escuchar al cliente y darle soluciones es la base de algunas de las mejores ideas empresariales.

Hugo García (nacido en 1971), lo entendió perfectamente cuando en 1994 se lanzó a la aventura empresarial. Con una furgoneta -prestada- y un teléfono móvil como únicas armas, empezó a anunciar por todo Madrid sus servicios. Pionero de reparación de motos a domicilio.

Poco después, con las ganancias obtenidas con su taller ambulante, pudo abrir su primer establecimiento: Hugo Bikes. Hoy, la empresa ha crecido pero su filosofía sigue siendo la misma: dar el mejor servicio al cliente allí donde lo necesite.

Basta marcar un número de teléfono para que un empleado de Hugo Bikes se desplace hasta el lugar acordado con el cliente y examine la avería. Si el problema se puede solucionar en el momento, el cliente podrá volver a casa en su moto. Si no, se la llevará al taller y se la devolverá, una vez reparada, donde él quiera; así mismo, se encarga de recogerle la moto para revisarla y entregársela en el mismo día, sin ningún tipo de cargo en cuanto al servicio de entrega y recogida de la moto.

Pero Hugo Bikes no sólo presta asistencia técnica. También se ocupan de recoger las motos de los clientes y ahorrarles la incomodidad de llevarlas a que pasen la ITV y que pierdan toda una mañana. La obsesión de Hugo García es ganarse la confianza de los clientes. Por eso no se olvida de ellos una vez completado un servicio, sino que se encarga personalmente de llamarles todos los meses para comprobar si han quedado satisfechos con el trabajo realizado.

Este feed-back también le sirve como fuente de inspiración constante para mejorar cada día. El cliente manda y este joven empresario está dispuesto a satisfacer sus exigencias. Por eso ha decidido montar este año un nuevo taller en el que ampliará sus servicios a coches: “Muchos de mis clientes nos piden que ampliemos nuestros servicios a coches ya que se lamentan de que no hay talleres serios y de confianza como nosotros”.

El problema, según Hugo García, es la escasez de mano de obra seria y cualificada:” Si tuviéramos más personal preparado, como el que tenemos en estos momentos, podríamos abrir muchos más talleres” , dice. Por ello, quiere acordar con la Comunidad de Madrid impartir clases prácticas en un curso para mecánicos. Pero el mundo del automóvil no es ninguna novedad para él. Con doce años, en un Kart fabricado por su padre, ganó el campeonato de España de karts. Posteriormente logró una segunda plaza en los campeonatos europeos y, con dieciséis años, fue subcampeón de Fórmula Ford 1600.

Cuando empezó su aventura empresarial tuvo que alejarse de la competición, pero siempre supo que más tarde o más temprano volvería a ella. Este año ha vuelto a sentir el veneno de la velocidad en distintas competiciones automovilísticas. Todo ello sin descuidar ni un ápice su negocio, para el que también tiene planes de futuro.

Las motos ya no son únicamente una afición, sino que cada vez más gente las utiliza como medio de transporte diario. Convencido de que el sector está cobrando un nuevo auge, Hugo García no descarta lanzarse a la concesión de franquicias:” Ya he recibido algunas solicitudes, pero hay que tener mucho cuidado en ver en manos de quién dejas tu nombre “.

Pero sus ambiciones van aún más allá y su objetivo es fabricar motos algún día no muy lejano con toda la experiencia aprendida en su larga trayectoria en el mundo del motor:” Muchos problemas se podrían solucionar “, afirma. De hecho, Hugo García ya tiene en su poder varias patentes mecánicas y de uso en el sector de la motocicleta. Ideas y determinación no le faltan a este joven madrileño y su imaginación se extiende a otros campos. Para muestra, un botón: ha patentado un dispositivo que, ensamblado al teléfono, evita la necesidad de marcar el prefijo provincial, ahora obligatorio, cada vez que se llama a un número.

Lo que está claro es que este joven empresario tiene gasolina suficiente en las venas para alimentar todos su proyectos.AZULITA.

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